A ver: esto no es lo que el hincha del City espera. Raro, ¿no? Tifo enorme, nuevo míster de vuelta en casa, y aun así faltó ese aura de rodillo. Hubo que esperar a los minutos 85 y 91 para darle la vuelta a un partido que Bournemouth tuvo controlado. Final tremendo, sí. ¿Convincente? No tanto.
Enzo Maresca lo definió sin rodeos: obra en construcción. Se veía. Se sentía. El City jugó como un equipo que aún aprende la coreografía mientras la música ya suena a tope.
Defensa, ¿dónde estás?
Bournemouth no necesitó mucho para complicar. El gol de Marcus Tavernier antes del descanso llenó el Etihad de nervios y cada transición olió a incendio. City cedió metros y tuvo que correr detrás. Si estabas listo para el asfixiante de siempre, aquí hubo más ventana abierta que muralla de hormigón.
La escapada final fue puro desorden bien aprovechado. Marc Guehi, adelantado, cazó el 1-1 en el 85. Josko Gvardiol rompió la red en el 91 para el 2-1. Un central y otro central reconvertido a ariete de medio campo salvando la tarde: lógico en un día en que la estructura tambaleó, pero la jerarquía decidió.
Jefe nuevo, vibras nuevas (eso esperamos)
La mano de Maresca se notó en el once y en el dibujo. Lo de Guehi en el medio fue la gran pista. Apuesta valiente, con techo interesante. Aporta mordiente, pero exige distancias finas y rotaciones limpias que no siempre tienes en la jornada uno. Es el trato con los entrenadores de pizarra: persigues el máximo y tragas las molestias del principio.
Y está la parte humana. El técnico lo dejó claro: varios titulares siguen en modo pretemporada. Erling Haaland, Elliot Anderson, Guehi, Nico O’Reilly —mencionados por su nombre— van por detrás físicamente. Se notó la pesadez tras la hora, pases medio segundo tarde, la presión un paso corta. Las ideas están; la ejecución aún es de agosto.
Piernas cansadas, cabezas cansadas
Hace una semana, el 0-3 de la Community Shield dijo: listos, no. Esto tuvo el mismo esqueleto, con final feliz. City generó, perdonó, encajó y tiró de adrenalina y balón parado al cierre. No es drama. Es una fase. Pero importa porque los puntos de agosto valen igual que los de mayo, y porque los rivales huelen la curva de aprendizaje.
Mérito también de Bournemouth. Técnico nuevo, bloques compactos y la osadía de adelantar lo justo para incomodar la restdefensa del City. Rozaron su primera victoria a domicilio aquí. Rozaron.
Lo que deja en el mercado
Esto es Predicto, así que toco de pasada los ángulos. El hándicap del City seguirá siendo gordo la mayoría de semanas, pero actuaciones así enfrían el entusiasmo. Si el propio entrenador admite que andan por detrás físicamente y buscando soluciones, eso pesa al valorar victorias amplias.
Para los que miran los goles tardíos, atentos. Si el City arma el ritmo más desde el 70 que desde el 1, los tramos finales siguen vivos. El equipo de Maresca persigue hasta el pitido y los rivales cansados en bloque bajo dejan espacio para segundas jugadas y torres en las jugadas a balón parado.
¿Portería a cero? Ojito. El escudo mantiene cuotas cortas, pero dos semanas seguidas vimos gol encajado y dudas antes de recuperar el control. Ahora toca Crystal Palace fuera, de noche. Selhurst Park aprieta y los locales corren bien por fuera. Eso todavía no suena a cerrojazo del City.
La idea final
City se llevó los puntos y el subidón. El juego dijo que el reinicio de Maresca sigue en la rampa. En agosto vale, siempre que la curva suba rápido. Por ahora, prepárate para algún susto, combinaciones raras y un equipo que quizá cierre más fuerte de lo que empieza.



